Hermosa, idílica, petarda, lasciva, turística, bohemia, underground, loca, insómnica, viva, multicultural... Siempre nos quedará Amsterdam. Una de las ventajas de vivir en Colonia es que está literalmente en el centro de Europa, y eso hay que aprovecharlo. Un coche de alquiler y unos cuantos colegas completan el plan de lo que puede ser una escapada perfecta. La mala organización de las mafias francesa y espanola apuntaba a fracaso, pero tras una hora dando vueltas sin tino por la carretera, encontramos milagrosamente la autovía correcta. Paso de hacer un relato del viaje, porque todo el que alguna vez haya estado por Amsterdam sabe lo que hay. De esta visita, me quedo con: la cara de la estadounidense (pro Bush) que venía con nosotros al pasar por el barrio rojo, el australiano que hacía el mejor drum & base que he escuchado en la plaza principal con dos sintetizadores y un micro, el ambiente viajero, los frikis y la cervecita al sol frente a uno de los canales. I love Amsterdam. Si hubiera encontrado una camiseta con la frase, vaya que me la hubiera comprado!!
Paz y amor