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martes, 10 de abril de 2007

Dreams

A las puertas del cuarto del siglo, el caos que rige mi cabeza va asimilando pinceladas de lucidez después de casi tres años, a la par que el paso del tiempo va endureciendo las facciones de mi cara. Mis ideas se van aclarando, no puedo ignorar lo que el corazón me pide a gritos. Mi sueño eterno. Así que lo perseguiré. Puede que esta obsesión acabe conmigo antes de llegar en la meta, que me condene a la frustración y a la mediocridad de una vida no elegida voluntariamente, pero tengo que enfrentarme, no voy a ser tan despreciable y cobarde de dejar de luchar por lo que siempre he querido ser teniendo la oportunidad de intentarlo. Lo haré. Si todo sale bien, en octubre pondré rumbo a Lisboa. Está decidido.
"They didn't know it was impossible, so they did it"

miércoles, 28 de febrero de 2007

Asfixia

24 horas y ya me arrepiento de estar aquí. Quiero huir... de tu mirada profundamente triste, de tu aura contaminada, de tus comentarios hirientes, de tu indiferencia castigadora, de tu máscara de hierro. Te quiero, pero no puedo estar contigo. Me haces daño; rompes mi libertad; alteras mi paz interior. Sólo tú haces que me cuestione mis principios y convicciones. Durante años he deseado dejar de ser diferente, fundirme con la masa alienada y dejarme arrastrar por la corriente. Para agradarte, para que estuvieras orgullosa de mí, obedeciendo la jerarquía de la sangre. Ahora que grito mi verdad, que soy más valiente que tú, que me he enfrentado a mis fantasmas y salido victoriosa, que he amado y llorado por amor, ahora que, en definitiva, he aprendido a dirigir la orquesta de mi vida, me das la espalda y me destrozas con tu desprecio.
Sé que no lo haces conscientemente, o quizás sí y te da igual; puede que en definitiva ésta sea tu única válvula de escape para descargar todo el rencor y la frustración que has cosechado en tus décadas de existencia. Sé que tienes motivos para llorar, pero es un insulto a la vida que tires la toalla de esa manera y te dediques a ser el testigo pasivo de tus días miserables. La cobardía te está carcomiendo. Haría lo que fuera por que reaccionaras, por que despertaras de ese letargo y vivieras de verdad, que encontraras una ilusión por la que levantarte cada mañana, que te enamoraras y descubrieras que la felicidad no está en los libros de autoayuda que devoras con la esperanza de encontrar la piedra filosofal que te devuelva la sonrisa.
Pronto me iré y te dejaré con tu pena, tu mezquino día a día y tu odio hacia ti misma y hacia el mundo que te rodea. Marcharé y podré respirar otra vez sin sentir la asfixia angustiosa que me oprime el pecho cuando estoy a tu lado. Pero seré incapaz de olvidarte o dejar de quererte con todo mi corazón, porque, para bien o para mal, existo gracias a ti.