miércoles, 23 de abril de 2008

Aún respiro


Sí, no me he muerto, ni se me ha tragado la tierra ni he desahuciado este blog despidiéndome a la francesa. La desgana del invierno y el estrés de la vida en la big city me han tenido un tanto atolondrada últimamente. Ahora, con casa nueva, otro año encima y las raíces echadas para los próximos seis meses (aunque nunca se sabe), el cuerpo ya me pide volver a este vertedero cibernético. No sé si hablar del tiempo, de cine, de hombres o de tópicos, de la vida en pareja o de la caricatura humana de mi jefa. Se me ocurre todo y nada. Puede que necesite otro post para parir mis ideas de forma acompasada e indolora. De momento, unas líneas, que no es poco (para lo que acostumbraba).

miércoles, 9 de enero de 2008

Síndrome postvacacional

Siempre que voy a España y vuelvo, estoy una semana de capa caída. Aunque me haya aburrido, echado pestes de mi familia, discutido con mi abuela, madre, etc., no puedo evitar poner caras largas, a pesar de lo que me gusta esta ciudad. Esta vez encima me lo he pasado bien en Charroland, así que el trauma postvacacional se ha multiplicado por cien... No me gusta ver a tanto rubio alto por la calle, ni oír alemán, ni ir al trabajo, ni nada de nada... Estoy perdida, agotada, de mal humor sin razón aparente. Los días aquí me parecen demasiado cortos, lluviosos, grises; al menor contacto con mi cultura de origen, siento el calor y la seguridad que dan pisar con firmeza sobre la tierra que me vio nacer, la confianza de entender el humor de la gente, disfrutar del sabor del chocolate con churros o vivir la ilusión de los Reyes Magos.
Que conste que soy muy crítica con España, no soy precisamente de las del "como en España en ningún sitio". Reconozco que somos bastante cerrados culturalmente hablando, conformistas y que los sueldos son en muchos gremios una MIERDA. Sin embargo, no puedo negar que bajo esta apariencia de muñeca de porcelana late un corazón muy latino.
¡Hasta la próxima, corazones!

sábado, 8 de diciembre de 2007

Soy una osa polar

En invierno tengo la impresión de vivir en la cueva del lobo. Ahora son las cinco y cuarto de la tarde y es noche cerrada, por ejemplo. Ojalá existiera un método mágico que me hiciera hibernar como una osa todo el invierno y despertarme en carnavales. Odio el invierno en Colonia. Los alemanes se inventan historias para no aletargarse y verle el lado bueno a esta mierda de estación: mercadillos de Navidad con su vino caliente, se autoconvencen de que mola quedarse en casa frente a la tele viendo "Germany's next Top Model" arropados con una gruesa manta y bebiendo té caliente... Cada vez que alguien me dice que el invierno "tiene su aquel" se me hincha la vena del cuello... En fin, los dejo que vivan en la ignorancia.
Yo, que vengo del país de la luz y el arcoiris, lo paso fatal en invierno. Los primeros años me deprimía de verdad; ahora he pasado simplemente a dormirme por las esquinas. No me gusta desperdiar horas útiles de mi vida de esta manera, pero es que no lo puedo evitar!!! No sé si decir que soy una osa o la bella durmiente, que queda más fino y bucólico. Bueno, corto y cierro, que me vuelvo a la cama... No, es broma, voy a intentar hacer algo provechoso de lo que queda del día, que no es mucho.
Dulces sueños desde la cueva

jueves, 15 de noviembre de 2007

Eres mala

Por qué te has vuelto así de mala? Te ha tratado tan mal la vida como para que tengas esa cara de vinagre permanentemente? Me rindo. No puedo más. En la distancia, tus reproches me devoran por dentro como la carcoma y tu semblante gris perturba mis suenhos. Ni si quiera te mereces que escriba esto pensando en ti, que tenga que escribir proyectando tu imagen en mi mente para aliviar el trance, el trauma que me dejan tus palabras llenas de veneno cada vez que hablo contigo. Durante mucho tiempo he intentado excusar tu comportamiento injusto, tu frialdad letal y tu impasibilidad castigadora. Ahora me niego hacerlo. Hace dos días descubrí que el límite entre el dolor y la indiferencia es difuso. Por suerte, tras un leve tropiezo que me hizo tocar fondo, me he vuelto a levantar con intención de cruzar la frontera. Esta vez, espero que para siempre.

martes, 18 de septiembre de 2007

Paciencia y barajar

Buscar curro es como una partida de cartas: hace falta mañas, rodearte de la gente adecuada (uséase, contactos, enchufes, o como se le quiera llamar) y, sobre todo, SUERTE. El azar muchas veces decide el desenlace del juego. Nada que ver con lo que pensaba en mis tiernos años de estudiante, cuando, inocente de mí, estaba convencida de que a uno lo contratan por sus capacidades y que el concepto "enchufe" no se daba más que en excepciones. Ja! A decir verdad, cuando estaba haciendo la carrera estaba en la parra, me sentía privilegiada por haber sido admitida en una facultad con un examen de acceso peor que el cásting de OT y me concentraba en sacar buenas notas, sin ni siquiera pensar en cuánto iba a ganar al trabajar, ni cómo sería un día en la vida de un currante de mi oficio. Me conformaba con asentir con una sonrisa placentera cuando los profesores nos aseguraban que en este mundo "hay muchas salidas" y que poco menos que nos iban a llover las ofertas de trabajo. Ja! Es cierto que hay posibilidades, pero yo me pregunto: si alguien me hubiera dicho que el sueldo medio al que puedo aspirar en una empresa en Espana son 1.200€ al mes, hubiera vuelto a estudiar lo mismo? En el fondo he de admitir que sí, pero por cabezonería, lo cual no significa que las universidades no estén en la obligación de orientar a sus pimpollos sobre lo que les espera ahí afuera: una remuneración en absoluto generosa para el talento y los malabares intelectuales que requieren la profesión y la plaga del teletrabajo, que nos está engullendo poco a poco.
Ahora me encuentro con una mano delante y otra detrás. Como ya dije en otra ocasión, tengo mi futuro asegurado durante seis meses, pero después no tengo ni idea de lo que pasará con mi vida. Hay gente que se toma con filosofía la búsqueda de empleo. Yo estoy haciendo progresos y aprendiendo a controlar mi ansiedad, pero hay veces que la espera con su "a ver qué pasa" adosado me chamusca la cabeza. Me han hecho un par de ofertas y ninguna me convence; aun así, no puedo evitar sentirme culpable por rechazar trabajos, tal y como está el panorama.
Pero es que me gusta apostar por el más difícil todavía: se me ha metido entre ceja y ceja ir a Francia. Además de obvios motivos personales (ejem), me tira aprender otro idioma nuevo. A pesar de adorar Colonia, a veces el corazón me pide aires nuevos. Los 25 pesan y sé que no quiero echar raíces aquí. Por eso, inconscientemente, me doy cuenta de que es hora de partir, aunque una parte de mí se quede aquí para siempre, un pedazo no es un todo, y antes de que la inercia me venza contra mi voluntad, he de ser fuerte y tomar una decisión. Pero adónde? Los nómadas no tienen mucho futuro en el mundo actual. Una pizca de espíritu bohemio está bien, en su justa medida, por desgracia uno no puede pasarse recorriendo el mundo con una guitarra toda la vida. No en este mundo ni en esta época.
Entre oferta y oferta que leo en mis horas apáticas de trabajo, me pongo a estudiar un libro de francés que me he comprado. No sé si mi futuro estará en el país del queso, el champán y las ostras, pero por ahora es la idea que más me seduce. Siempre me han gustado los retos imposibles. Quizás me dé de bruces con el suelo y termine llorando de rabia ante el fracaso, mi peor enemigo. Pero me puede la cabezonería y el atractivo de los imposibles.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Sexo, drogas y drum&base

Hermosa, idílica, petarda, lasciva, turística, bohemia, underground, loca, insómnica, viva, multicultural... Siempre nos quedará Amsterdam. Una de las ventajas de vivir en Colonia es que está literalmente en el centro de Europa, y eso hay que aprovecharlo. Un coche de alquiler y unos cuantos colegas completan el plan de lo que puede ser una escapada perfecta. La mala organización de las mafias francesa y espanola apuntaba a fracaso, pero tras una hora dando vueltas sin tino por la carretera, encontramos milagrosamente la autovía correcta. Paso de hacer un relato del viaje, porque todo el que alguna vez haya estado por Amsterdam sabe lo que hay. De esta visita, me quedo con: la cara de la estadounidense (pro Bush) que venía con nosotros al pasar por el barrio rojo, el australiano que hacía el mejor drum & base que he escuchado en la plaza principal con dos sintetizadores y un micro, el ambiente viajero, los frikis y la cervecita al sol frente a uno de los canales. I love Amsterdam. Si hubiera encontrado una camiseta con la frase, vaya que me la hubiera comprado!!
Paz y amor

lunes, 10 de septiembre de 2007

Wieder da

Por fin las primeras líneas desde hacía meses. Una eternidad para todo el montón de cosas de las que he querido escribir. Ocupaciones varias me han apartado de este blog, aunque no del teclado del ordenador (por desgracia). Estrés, estrés, y más estrés, con algún rayo de sol entre medias en tierras francesas, acompanado de buen vino y ostras. Sé que no nací para trabajar, sino para que me tocara la lotería, pero mientras eso no suceda (y lo más probable es que me muera sin que pase), tendré que currar como todo hijo de vecino. Tras una búsqueda ardua, no he encontrado más que unas prácticas, en lo mío, eso sí, pero estoy harta de pertenecer a la "generación Praktikum" o de los mileuristas. De momento tengo mi futuro asegurado durante seis meses, pero, y luego? Se barajan muchas posibilidades, me gustaría mirarme por un agujerito y curiosear qué me depara el futuro próximo. El cosquilleo ha sustituido a la náusea en mi estómago, lo cual quiere decir que estoy empezando a disfrutar de la bella incertidumbre. Ahora sí. Hoy sí.

lunes, 11 de junio de 2007

Mediocridad cool

Si después de un día que me revienta la cabeza de tanto darle a la tecla, aún me entran ganas de escribir un nuevo post, imaginaos mi grado de indignación ante el asunto que voy a criticar. Y es que estoy mega harta de vivir rodeada de gente "cool" que lee el periódico para hacer alarde en su círculo de conocidos de cuánto saben de la actualidad y que en el fondo no se creen ninguna de sus miserables palabras revolucionarias.

Sí, estamos en la era de la mediocridad y el disfraz cool, de gente que lleva camisetas del Ché Guevara cuando no saben ni quién era, o chapas con la estrella comunista, cuando se van de vacaciones a África por ser más barato y luego vienen criticando lo mal que huele la gente de allí y la cantidad de suciedad que atesta las calles. Yo a mi alrededor tengo algunos especímenes categorizables en este perfil y la verdad es que cada vez que empiezan a ridiculizar a Angela Merkl - no por convicciones políticas, sino porque lo que mola es ser de izquierdas e ir de hippy - y a protestar contra el G-8 ALUCINO, VECINO!!! Estoy harta de niñatos pseudo-concienciados que arremeten contra el sistema mientras chupan de él todo lo que pueden y un poco más; de gente que va de solidaria y anti-globalización y te tratan como si fueras gilipollas por ser extranjeros, que aprovecha la mínima ocasión para mofarse de la música que escuchan los vecinos turcos y del tufo que echa el extractor del Kebap-Haus al que curisoamente acuden cual rayo cada vez que se les agotan las reservas en casa. ¡Así no se puede! Hala, ya me desahogué.

viernes, 1 de junio de 2007

Montaña rusa

La vida es como una montaña rusa: estás arriba y al segundo siguiente, abajo. Ahora el corazón llora y mañana irradia plenitud. En las últimas semanas me he sentido como subida al Dragon Kahn: angustia, indecisión, alegría súbita, depresión profunda... Reconozco que me han educado para ahogarme en un vaso de agua, un lastre difícil de olvidar por el camino. Por fin ya estoy más estable emocionalmente, he logrado aclararme en algunos temas y encontrar mi nirvana transitorio. Aunque no sé si dentro de dos días estallará la tormenta de nuevo. Pero, a decir verdad, ni lo sé ni me importa. Lo he pasado demasiado mal como para seguir dudando y temiendo las consecuencias de mis actos. Lo que sea, sonará. Y Lisboa queda aparcada por una causa mayor. Decido y respiro hondo. Punkt aus.

domingo, 13 de mayo de 2007

Anoche lloré

On a Sunday afternoon me dedico a hacer nada, esperando que lleguen las seis. Cuántas veces deseamos parar el tiempo y otras veces su lentitud nos aplasta como el plomo... Mañana vuelvo a la cueva del lobo y tengo miedo. Anoche lloré, sin saber por qué. Por todo y por nada. No podía dormir, no me dejaba el miedo, la angustia, la indecisión. Como una niña abandonada. No quiero perderlo. Temo dar un paso en falso, actuar con torpeza y tirar el castillo de naipes que alimenta mis sueños. ¿Qué hacer? La decisión es sólo mía. No es fácil hacerse mayor, guisárselo y comérselo uno solo. Sobre todo ahora que su imagen es la luz de mis pupilas y su esencia ha contaminado mis venas. Ahora que me basta con una palabra suya, con sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo para ser feliz. ¿Casualidad o causalidad? A veces la vida se podría meter sus pruebas de fuego por el culo.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Porrillo mañanero, molón el día entero


Hoy es un día de mierda: llueve, llueve, llueve. Menos mal que me queda el recuerdo del fin de semana en Holanda con mis amigas: tranquilidad, playa, conchas en la arena, desayuno con diamantes, restaurante griego, canales, bicis, putas, camarón y coffe shops. Éstas son las palabras clave de una escapada que ha merecido la pena por muchas razones: cambiar de aires y salir de mi zulo, conversar durante horas con el murmullo del oleaje como banda sonora, ver el mar después de siglos, hacer realidad el sueño de conocer Amsterdam, ciudad que nunca duerme y que me ha cautivado con sus canales, sus bicis, su gente sonriente y liberal... Vamos, que ha sido un lujo. Ha sido bastante chill out, en eso se nota que nos hacemos mayores; prefiero estos fines de semana de paseos diurnos y conversaciones profundas a fiesta-fiesta al más puro estilo Pocholo. Pero me gusta así. Esto es vida.
P.D. La frase del título va por Paula. jejeje

jueves, 3 de mayo de 2007

No es bueno pensar tanto


Pensar, pensar, pensar... Un día voy a reventar de tanto darle a la pelota. Las paranoias, los miedos se enredan en mi pecho, oprimiéndolo, angustiándome, robándome el aire y la sonrisa. A mí, como a muchos otros, me han educado para no perseguir la felicidad, sino un estatus, seguir un camino trazado por la sociedad atemorizada por el capitalismo, la senda que la inmensa mayoría considera como"correcta". Cada vez que sale el sol en mi caos particular tiene que venir una nube traicionera a empañar mi paz, a traerme a los fantasmas que de vez en cuando olvido por el camino: el miedo y la inseguridad. Constantemente mi boca ha de improvisar respuestas que mi corazón no identifica como suyas para intentar justificar mis actos ante el resto del mundo. Estoy echa un lío. Es verdad. Siempre digo "digo" donde antes dije "diego", soy la duda hecha mujer. Sí. Lo sé. ¿Y qué? Déjame dudar, déjame existir, déjame vivir.

miércoles, 25 de abril de 2007

Creced y multiplicaos

A partir de ahora será legal abortar en México D.F. en las 12 primeras semanas de gestación. Mientras la mitad del país, el Vaticano y otros millones de falsos beatos más papistas que el Papa se rasgan las vestiduras, yo sólo puedo decir una cosa al respecto: bravo. Ni más ni menos.
Sigo sin entender muy bien por qué tanto escándalo con el aborto, con la infinidad de aberraciones que lleva perpetradas el ser humano desde sus orígenes y de las que hoy por hoy somos testigos indiferentes a través de las noticias: invasiones de países en la miseria con el pretexto de la presencia de armas ficticias, torturas, incendios forestales, mentiras políticas, las consecuencias de la colonización en medio mundo... Y un largo etcétera de calamidades. Vamos, que el mundo está hecho una mierda, como para que la gente ponga el grito en el cielo por la legalización del aborto.
Si una mujer quiere abortar, está en su derecho. Al fin y al cabo, el proyecto de ser humano está creciendo como un alien en su interior, alimentándose de su comida, respirando su aire, habitando su vientre durante nueve meses sin tregua. Una de las cosas más bellas que le puede pasar a una mujer es tener un hijo. Pero deseándolo. Soy de las que piensa que un niño tiene que venir al mundo para ser querido y poder disfrutar de una vida digna, bastante mal pinta la cosa ya de por sí (el apocalipsis se acerca) como para encima condenar a una pobre criatura a una existencia miserable, a ser blanco de reproches, desencadenante de frustraciones paternas que no desearon su llegada en su momento y ahora no llegan a final de mes, etc.
"Creced y mulitiplicaos", dijo Dios cuando creó el mundo y todo era bonito y recién estrenado. Ahora, en un planeta atestado, cobijo de guerras olvidadas, que lleva por bandera la miseria de tres cuartas partes ante la indiferencia y pasividad de la minoría restante, el Papa sigue diciendo lo mismo. No sé cómo no le da vergüenza seguir escupiendo esas burradas desde su burbuja de opulencia. Que se enteren todos los papistas que una mujer no aborta por gusto. Abortar no es como comerse un helado, leer un libro o ir al cine. Cuando una mujer decide dar el paso, seguramente deja atrás noches en vela y cargos de conciencia por rechazar a un hijo que quizás sí desea tener, pero en otras condiciones. Abortar es un trauma, no un gusto de mujeres despiadadas y desnaturalizadas. Si fueran los hombres los que se quedaran embarazados, el aborto se hubiera legalizado hace décadas. Me juego el cuello (y no lo pierdo).

viernes, 20 de abril de 2007

Droga


Tengo predilección por las historias complicadas. Por eso te quiero cada día más. Te necesito como una droga. A pesar de las dificultades, porque éstas, si no acaban con nosotros, nos harán más fuertes. Me atormentas con tu falta de expresividad; cuando te quedas mudo regalándole al cielo tu triste mirada azul, me gustaría poder romper la pared de silencio que separa tu universo del mío, bucear en tu cabeza para saber lo que piensas y respirar tranquila o hundirme contigo. Aunque a veces me asaltan las dudas, al verte éstas se disipan, he llegado a pensar que eres mi alma gemela, el compañero perfecto. Eres el primero: nunca antes había querido que nadie dejara su semen dentro de mí. Porque a tu lado los demás son escombros, porque hay un antes y un después de ti, porque no he conocido amor más puro, más verdadero; porque confío en ti. Porque te amo.

martes, 10 de abril de 2007

Dreams

A las puertas del cuarto del siglo, el caos que rige mi cabeza va asimilando pinceladas de lucidez después de casi tres años, a la par que el paso del tiempo va endureciendo las facciones de mi cara. Mis ideas se van aclarando, no puedo ignorar lo que el corazón me pide a gritos. Mi sueño eterno. Así que lo perseguiré. Puede que esta obsesión acabe conmigo antes de llegar en la meta, que me condene a la frustración y a la mediocridad de una vida no elegida voluntariamente, pero tengo que enfrentarme, no voy a ser tan despreciable y cobarde de dejar de luchar por lo que siempre he querido ser teniendo la oportunidad de intentarlo. Lo haré. Si todo sale bien, en octubre pondré rumbo a Lisboa. Está decidido.
"They didn't know it was impossible, so they did it"

domingo, 1 de abril de 2007

Historia de un tatuaje


Sucedió en París. Con premeditación y alevosía. Tres mujeres se arrastran por las estaciones de metro y por las calles de la capital francesa en una lluviosa mañana de sábado con un único objetivo: decorar su cuerpo con sendos motivos que les recuerden siempre el encanto del encuentro y la locura de los años mozos que nunca volverán, pues el tiempo pasa y la juventud es efímera.



Ya habían hablado de ello, de hecho lo querían haber hecho la vez anterior que se reunieron, en noviembre y en Colonia. Pero era un sábado por la tarde cuando se les ocurrió la hazaña y tanta espontaneidad no les daba mucho margen de acción. A esa hora no habrían encontrado ningún estudio abierto. Por eso esta era la ocasión: París, glamour, tatuadores reputados de los que tenían referencias... Entran en el estudio en las manos de cuyo artista estaban deseosas de ceder un trozo de su piel. No obstante, su gozo cayó en un profundo pozo, pues el gilipollas de la entrada les dijo que no había hueco en la agenda, que tenían que haber reservado, cuando días antes J. (la residente en París) había llamado y no le habían dejado pedir cita alegando que no habría ningún problema para que las atendieran el día D. Chasco, chascazo. El sueño del tatuaje se estaba yendo al garete por instantes.



Decidieron intentarlo en la otra punta de la ciudad, en un estudio por el que J. pasa diariamente para ir a trabajar. Reja echada, puerta abierta y música que sale del interior. Esperan un par de minutos, pero tiene pinta de que ahí no hay ni rata. Por lo que ven desde fuera, el lugar es friki, friki, pero les da buena espina. A todo esto ven llegar al artista (sabían que era él por las fotos de la página web del estudio): hombre de unos cincuenta y pico años, ojos azules cielo, pendientes, melena cana, rostro marcado por los surcos de la edad y seguramente una vida exprimida al máximo, sonrisa profidén. "¿Estabais esperando?" fueron sus primeras palabras. Preguntó qué se querían hacer y acto seguido las invitó a un café al bar de enfrente. Tanto buen rollo no podía ser verdad. ¿Les saldría la jugada redonda o sería un tío loco que les extirparía los órganos en la trastienda de su estudio para luego venderlos en el mercado negro? ¡Es que nunca se sabe! Durante el café la cosa se perfilaba más como buen rollo inofensivo que peligro inminente. Jimmy, el tatuador, fue preparando el material y la plantilla del primer diseño que J. residente en Madrid había diseñado ella misma para la ocasión y se quería tatuar en el que según el experto es el "lugar más doloroso del cuerpo": el pie. Mientras tanto, un amigo inglés del artista hizo acto de presenia en el bar para entretener a las dicharacheras damas hasta que todo estuviera a punto en el estudio. Después de una conversación poco menos que trascendental con el hombre (a Caperucita le cayó bien, pero porque se perdió las alusiones varias a Dios que hizo y que dejaron a las dos Jotas patidifusas y algo mosqueadas), cruzaron la calle y entraron en la cueva de Alí Babá.


Llegó la hora de la verdad. J. residente en Madrid es la primera en caer. Cuando la pistola empieza a zumbar con ese ruido caracerístico y no menos desagradable, las tres se hacen de cruces: una porque está cagada con el vaticinio del tatuador y las otras dos porque saben que pronto les va a tocar a ellas. La tinta empieza a correr y ahí no hay lágrimas, gritos o rictus de dolor. J. tan pancha de la vida y sus amigas vuelven a respirar tranquilas. J. residente en París quiere tatuarse en la nuca "felicidad" en japonés, pero en un arrebato de lucidez llega a la conclusión de a ella Japón no le importa un coño y que se sentiría mucho más identificada con algo escrito en árabe, cultura que le dice mucho más y con la que ha tenido mucho más contacto en su vida. Con este propóstio se une a Caperucita, que también anda algo desesperada intentando aclararse con la idea del diseño y bucea incesante en las decenas de libros con diseños y dibujos que el tatuador tiene desperdigados en el estudio.



En esto llega el otro tatuador, Álex, y las bragas de Caperucita y J. residente en París caen inevitablemente en el suelo. ¡Qué chulazo, qué morbazo! Era él quien iba a dejar su arte en sus cuerpos de por vida... ¡Qué honor! Caperucita es la siguiente. Le explica más o menos que quiere un tatuaje que imite los tatuajes de henna de las mujeres nubias (para decirlo menos finamente, véase Madonna en el vídeo Frozen) y el tío pilla la idea al vuelo: "Vamos a hacer algo muy chido". Se lo dice con tanta convicción, que ella se lo cree a ciegas y si le hubiera sugerido un dragón escupiendo fuego, la salida de Caperucita se lo hubiera permitido irremediablemente. ¡Qué poder de convicción tan sumamente hipnótico! Después de la "escena cenicienta" (tatuador agachado en el suelo con el pie de Caperucita sobre sus rodillas haciéndole en boceto previo a la pistola, todo un momentazo!) llega la hora de la verdad. El diseño encandila a la futura mujer marcada y no pone pegas. Tras 45 luce un bonito tribal en su pierna izquierda.



Llega el turno de J. residente en París. Su búsqueda de la felicidad la ha llevado al ultramarinos de al lado, regentado por una familia árabe que le ha escrito la palabra en su idioma. Hubo diferencia de opiniones entre marido y mujer en lo que respecta a la ortografía, cosa que mosqueó un poco a J., a ver si se iba a poner algo así como "FeliZidaZ" en el cogote... Pero bueno, después de ver los ojos de aquel matrimonio brillando de emoción, la arrastró el subidón del momento y no dudó en que el chulazo artistazo le tatuara el cogote. Tras unos 10 minutos de intenso dolor pudo observar loca de contenta que la felicidad no sólo era su estado emocional natural, sino ahora parte de su cuerpo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.




Ya estoy tatuada. Tenía ganas desde los 14 años y por fin, con casi 25, lo he conseguido. Pero la espera ha merecido la pena. Ha llegado en el momento justo. Es precioso, mejor hecho imposible, y, aunque sé que los míos querrán borrarme del libro de familia por ello, no me arrepiento, espero pensar lo mismo cuando mis nietos me pregunten qué es eso que llevo en la pierna, si es que llego a vieja y con descendencia. Ojalá.


jueves, 29 de marzo de 2007

¿Dónde están los machos?


Podría escribir sobre mil cosas distintas, empezando por la quedada con mis amigas en París, que está pidiendo un post a gritos, pero hoy siento la necesidad de rendir homenaje a la figura del macho, que no machista. A mí, al igual que a la inmensísima mayoría de la chicas, me gustan los hombres varoniles como Johnny Depp (hmmmm!) o ídolos caídos del calibre de James Dean, Marlon Brando o Harrison Ford, que madre mía, cómo se las gastaban en sus buenos tiempos. Hombres de pelo en pecho (si no tienen tampoco pasa nada, es que es así la expresión!), machotes de toma pan y moja de esos que te hacen empezar a babear nada más percibir su halo testosteronil en un radio de un kilómetro a la redonda.


Pero para mi desgracia y la de los miles de millones de mujeres heterosexuales, ese tipo de hombre se está extinguiendo. Yeah, yeah, ahora los tíos ya no juegan al fútbol con los colegas, se tiran eructos y visten vaqueritos amplios con camisas de leñador... ¡Mucho peor! Ahora le ponen velas a Beckham para que les inspire con su glamour ideal de la muerte, se comparan los abdominales con los demás compañeros de gimnasio y compiten entre ellos a ver quién tiene los músculos más turgentes y la tableta de chocolate más dura, se hacen mascarillas y peelings faciales, se ponen camisetas ajustadas para salir de marcha y se depilan el pecho. Y luego, en la cama, te sueltan de vez en cuando que se ponen nerviosos, que ellos también tienen sentimientos. ¡Horror, terror y pavor! ¿Dónde vamos a ir a parar?


Como buena feminista aborrezco a los machistas, pero echo de menos al HOMBRE. Chicos, bastante hemos sufrido las mujeres a lo largo de la historia a causa de complejos físicos y de inferioridad varios, como para que ahora os desee esa deleznable cruz a vosotros. No soy tan cabrona para querer que sufráis igual que nosotras durante siglos. No lo hago precisamente por altruismo hacia el sexo opuesto, es puro egoísmo en realidad, porque a mí ese tipo de ser/engendro llamado "hombre metrosexual" no me pone nada, sería tirar piedras a mi propio tejado. Os lo suplico, no os volváis como Beckham, si estáis ávidos de ejemplos masculinos, dejaos mejor guiar por los pasos de un Johnny Depp o un Vigo Mortensen como está mandao, HOMBRES que nos vuelven locas y, aunque se cuidan, lo disimulan muy bien. Yo el día que vea a mi novio con mascarilla, echo por patas y no me vuelve a ver, por la gloria de mi madre.

miércoles, 21 de marzo de 2007

¿Ya un mes?


Ya llevo un mes con el Chupacabras. Sinceramente, me sorprende, me fascina, me hace flipar ver que no me he hartado de él y que, muy al contrario, cuanto más estoy con él, más me apetece conocerlo, más le admiro y más quiero verlo. En serio, puede que muchos pienses que lo malo malísimo -discusiones, broncas...- está aún por llegar, pero yo, en mi búsqueda inconsciente del padre de mis hijos, en cuanto empiezo algo y veo que no hay futuro más allá de la atracción física, los mando a freír churros. Estar por estar, tontería. Prefiero estar sola y a mi bola que mal acompañada. Qué gran verdad. Pero this time is different! Es la primera vez en mi vida que me gusta un tío en plan "novio", a veces me entras ganas de abrir una botella de champán y celebrarlo invitando a los vecinos. Y es que la relación más larga que he tenido no superó los 3 meses (con mi primer gran amor) y éstos no estuvieron exentos de lágrimas, incompatibilidades y frustración.


Aún es pronto para cantar victoria, a estas alturas del partido ya no creo en el amor para siempre, medias naranjas y desprecio las historias para no dormir que vemos en el cine almibarado de Hollywood, pero eso no quita que no me ilusione y esté en mi nube particular. Por fin he encontrado a un compañero con el que compartir distintas facetas de mi vida aparte de la de amante. Me gusta mucho esa sensación.


Ayer fuimos a un concierto (¿o he de decir conciertazo?) de Fanfare Ciocârlia en el Stadtgarten, mi sala favorita de Colonia. Un francés y una española en un concierto de pura explosión balcánica. Entre aplauso y bailoteo me mangaron el abrigo. De camino a la parada de metro, el Chupacabras me cedió el suyo, optando por quedar como un señor conmigo y cagarse de frío hasta la parada. Benditos los novios, sobre todo en invierno....


miércoles, 14 de marzo de 2007

Amor

Estoy enamorada por primera vez en mucho tiempo. Hay gente a la que le da miedo reconocerlo -como si fueran a perder su libertad por admitirlo-, que dice que uno se enamora poco a poco y que hay que mantener la cabeza bien fría y no darlo todo desde el principio porque luego vienen los chascos y las lágrimas... Yo no puedo, soy del "o todo o nada", mi teoría es que no se puede ser racional en un ámbito regido por el corazón. No quiero tachar de fríos a los que no son como yo, ya que el mundo es diverso, pero yo abogo por los prontos pasionales y la sinceridad emocional, cada día más extintos en la gélida sociedad del individualismo. Aunque sigo teniéndole pánico al desamor, no me siento ridícula por reconocer lo que siento, aquí y ahora. Puede que mañana sea distinto, que se apague la chispa del principio y me quede indiferente ante Su presencia, pero desde hace dos semanas no pasa un minuto sin pensar en él...

miércoles, 28 de febrero de 2007

Asfixia

24 horas y ya me arrepiento de estar aquí. Quiero huir... de tu mirada profundamente triste, de tu aura contaminada, de tus comentarios hirientes, de tu indiferencia castigadora, de tu máscara de hierro. Te quiero, pero no puedo estar contigo. Me haces daño; rompes mi libertad; alteras mi paz interior. Sólo tú haces que me cuestione mis principios y convicciones. Durante años he deseado dejar de ser diferente, fundirme con la masa alienada y dejarme arrastrar por la corriente. Para agradarte, para que estuvieras orgullosa de mí, obedeciendo la jerarquía de la sangre. Ahora que grito mi verdad, que soy más valiente que tú, que me he enfrentado a mis fantasmas y salido victoriosa, que he amado y llorado por amor, ahora que, en definitiva, he aprendido a dirigir la orquesta de mi vida, me das la espalda y me destrozas con tu desprecio.
Sé que no lo haces conscientemente, o quizás sí y te da igual; puede que en definitiva ésta sea tu única válvula de escape para descargar todo el rencor y la frustración que has cosechado en tus décadas de existencia. Sé que tienes motivos para llorar, pero es un insulto a la vida que tires la toalla de esa manera y te dediques a ser el testigo pasivo de tus días miserables. La cobardía te está carcomiendo. Haría lo que fuera por que reaccionaras, por que despertaras de ese letargo y vivieras de verdad, que encontraras una ilusión por la que levantarte cada mañana, que te enamoraras y descubrieras que la felicidad no está en los libros de autoayuda que devoras con la esperanza de encontrar la piedra filosofal que te devuelva la sonrisa.
Pronto me iré y te dejaré con tu pena, tu mezquino día a día y tu odio hacia ti misma y hacia el mundo que te rodea. Marcharé y podré respirar otra vez sin sentir la asfixia angustiosa que me oprime el pecho cuando estoy a tu lado. Pero seré incapaz de olvidarte o dejar de quererte con todo mi corazón, porque, para bien o para mal, existo gracias a ti.